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La Brecha Tecnológica de Género

Inaugurando un espacio de diálogo y análisis, el I Congreso Internacional “Mujer, Poder y Tecnología” se llevará a cabo el 18 y 19 de junio, fruto del proyecto ARES, una investigación enfocada en las resistencias antifeministas a la igualdad de las mujeres en los contenidos digitales

En la sociedad contemporánea, la convergencia entre mujer, poder y tecnología no es tan frecuente. Así lo afirma Annabel Martin, presidenta de la Junta Asesora de ARES y profesora en Dartmouth College. La esfera tecnológica y las posiciones de influencia continúan siendo dominios mayoritariamente masculinos, lo que evidencia una clara brecha de género. Este desequilibrio es tangible en el sector de STEM (el acrónimo inglés para ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), donde las mujeres representan el 26,4% de las y los profesionales, según un estudio realizado por ESADE. Asimismo, un informe de Entelo destaca que sólo un 16% de los altos cargos de las empresas tecnológicas son desempeñados por mujeres, y un 10% en los puestos ejecutivos.

«EL 79,8% DE LAS MUJERES HAN EXPERIMENTADO ALGÚN TIPO DE ACOSO EN LÍNEA»

María Pilar Rodríguez, profesora del Departamento de Comunicación de Deusto e investigadora de ARES, aborda la falta de intersección entre género, poder y tecnología desde tres perspectivas: el acceso limitado de las mujeres a la tecnología, omitiendo su visión; el techo de cristal que les impide alcanzar puestos de liderazgo en compañías tecnológicas, y la reproducción de desigualdades de género a los entornos digitales.

Frente a esta situación, Mari Luz Guenaga, profesora del Departamento de Tecnologías Informáticas, Electrónicas y de la Comunicación de Deusto, es optimista. Ella trabaja en incentivar a las mujeres para que se atrevan a explorar las disciplinas científicas y tecnológicas. Guenaga sostiene que la inclusión femenina en los sectores STEM debe normalizarse, lo que reducirá la resistencia a la igualdad. Para ello, cabe despojarse de discursos que dibujan el recorrido de las mujeres en dichos sectores como una carrera de obstáculos, porque puede conllevar falta de atracción, y, en consecuencia, de representación, asegura en una entrevista.

«EL ACTIVISMO DE DATOS COMO ESTRATEGIA QUE AYUDE AL FEMINISMO A BLINDARSE COMO HERRAMIENTA ANALÍTICA»

Más allá de la subrepresentación, la brecha de género afecta negativamente la diversidad de enfoques en la solución de problemas e innovación tecnológica, perpetuando las brechas de género que reducen las posibilidades de innovación y formas de abordar los desafíos actuales, según argumenta Toñy Moreno, doctora en Periodismo en la especialidad de Ciencia, Tecnología y Salud e investigadora de Deusto.

La tecnología, por su parte, emerge como un medio más que reproduce estas disparidades de género, representativo de ello es un estudio del Instituto de las Mujeres que señala que el 79,8% de las mujeres han experimentado algún tipo de acoso en línea.

Ante estos desafíos, Martin promueve el activismo de datos como estrategia que ayude al feminismo a blindarse como herramienta analítica. Aunque se muestre escéptica respecto a que la tecnología ofrezca soluciones definitivas, cree que ciertas herramientas tecnológicas pueden ser cruciales para identificar y abordar problemas que impactan en el bienestar femenino, como la violencia de género en las redes sociales, que se extiende desde la esfera política hasta la educativa, cultural y científica. Sin embargo, aboga por los foros, instrumentos, políticas sociales o sensibilidades que primen los derechos humanos, siendo la vulnerabilidad “parte de la ecuación”.

Todas estas perspectivas serán abordadas en profundidad en el congreso de “Mujer, Poder y Tecnología”, indagando las problemáticas actuales sobre las resistencias antifeministas a la igualdad de las mujeres en los contenidos digitales, con el ánimo de impulsar un cambio significativo hacia la igualdad de género en el ámbito tecnológico.

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